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Final tribal

  10 horas como sardina en una furgoneta, a lo largo de un aburridísimo camino de asfalto, fue lo que me llevó deshacer 12 días de travesía en bicicleta por caminos brutales. Cuando no me queda otro remedio que tener que subirme a un transporte público, no dejo de preguntarme cómo hice para viajar tantos años por este medio. Es espantoso. La diferencia es abismal porque todo ocurre a una velocidad que ni la mente ni el cuerpo pueden realmente absorber lo que está ocurriendo. Es como volver al mundo donde se vive en un correr perpetuo (aún me pregunto con qué fin) y hasta en Namibia, se corre tanto por sus pocas rutas de asfalto, que la gente se lleva puestos hasta los elefantes. Cada vez que esto ocurre, la policía confisca los colmillos de marfil y el cuerpo es carneado en la ruta misma por la gente de una aldea entera que lo cenará por varios días consecutivos. Así fue cómo finalmente llegué de vuelta a Windhoek, queriendo "carnearme" las piernas del dolor en los ...

El canto de los leones

 Luego de la dura travesía de cruzar el Namib, me tomé una semana para reponer fuerzas en Windhoek, comer muy bien, hacer braai todas las noches con muy buenos amigos y amigas, y antes de volver a partir, iniciar el final del proceso de uno de los trámites más complicados para poder continuar con esta aventura por el oeste de Africa: obtener el visado de Angola. Sin mucho apuro, pasé el tiempo necesario para recuperarme antes de emprender el brutal camino que me esperaba por delante, un camino que sería muchísimo más demandante que el que ya había hecho para hasta llegar aquí.

La sublime belleza de la desolación

A lo largo de mis años de viajero he descubierto, sobre todo desde que comencé a viajar en bicicleta, que la esencia de un país y de una cultura yace en esa delicada transición que ocurre entre los puntos renombrados del mismos. Con el pasar del tiempo, he perdido casi el total interés, por lo menos cuando se trata de viajar propiamente dicho, en visitar atracciones turísticas, porque en ellas he comprobado una y otra vez que la cultura local se diluye en el juego perverso de la avaricia y la comercialización de la belleza. El resultado es encontrarse en lugares que si bien originalmente atesoran una belleza exquisita, toda la estructura que se ha desarrollado a su alrededor los vuelve muy difíciles de disfrutar en un estado medianamente puro.

Disfruta el silencio

All I've ever wanted... All I've ever needed... it's here in my arms.... words are very unnecessary... they can only do harm... -Enjoy the silence - Depeche Mode (todo lo que siempre he querido... todo lo que siempre he necesitado... está aquí en mis brazos... las palabras son tan innecesarias.. sólo pueden hacer daño..                                                     -Disfruta del silencio – Depeche Mode )  Para cuando llegué a Vioolsdrif, el puesto fronterizo sudafricano, ya todo el paisaje y los fenómenos atmosféricos a mi alrededor se habían transformado; un atardecer extra-planetario indicaba mi rumbo: Namibia; y ese cielo multicolor de nubes estiradas como finas fibras de seda, sobre un desierto rocoso de arbustos...

Sudáfrica mía

 Luego de despedir a mi papá en el aeropuerto de Ciudad del Cabo, mis vacaciones han llegado a su fin y es hora de prepararme finalmente para iniciar esta nueva larga etapa por la costa oeste del continente africano. Tengo 15 meses para llegar a Andalucía a lo largo de unos 20 países de Africa occidental y sé muy bien que la travesía será decididamente más dura que la ruta este que hace poco acabo de terminar. Paso mis últimos días en Ciudad del Cabo poniendo a punto la bici, consiguiendo repuestos que necesitaré al andar y disfrutando de esta ciudad de exquisita belleza que tan signficativa es para quienes damos la vuelta entera a este continente. Mi cuerpo está muy fuerte, pero mi mente aún no tanto, sigue atrapada en un pasado añorado que nunca vuelve. 

Vacaciones

Ya desde el primer momento en que emprendí este viaje, tenía contemplada la idea de volar a Buenos Aires una vez que llegara a Ciudad del Cabo, a tomarme unas vacaciones para visitar a mi familia y a mis amigos. No podría haber sido un momento más perfecto para eso, porque una vez pasada la euforia de la llegada, para cuando completé la travesía a lo largo de la primera mitad del continente africano, y a los 33.457 km de este viaje, el cansancio y un pasado reciente de dolor que no se va, se cernieron con fuerza sobre mí. Necesitaba la compañía de mi gente, y a Buenos Aires para descansar y reflexionar; encontré la primera pero no la segunda.

Africa Uno

Nota: Para quienes quieran disfrutar el video en alta calidad de imagen y sonido, sin sufrir la mala calidad de YouTube, los invito a que se lo bajen a su compu de aquí   (es probable que de tanto en tanto el link esté de baja) Luego de finalizada la etapa por Asia de este viaje en el km 17.150, el 21 de marzo de 2014 partimos de El Cairo y el 2 de marzo de 2015 llegué a Ciudad del Cabo en el km 33.457. Partimos y llegué; solíamos ser dos pero sin quererlo volví nuevamente a ser uno, porque así son las caprichosas vueltas de esta impermanente vida.   Por motivos personales, y por mi propia salud emocional, he decidido incluirme solamente a mí mismo en este video, aunque eso no quita la infinita belleza (y alegría) del trayecto desde China hasta Malawi, de no haber sido así, ciertamente hubiera sido mucho más fácil hacerlo.  El fin de este video es ponerle nuevamente imágenes en movimiento a las palabras que escribo; en esta ocasión a la primera mitad del cruce ...