Es la tercera vez en mi vida que llego a India y la segunda que lo hago en bicicleta. Hace 13 años llegaba por primera vez, y con mis 22 años era apenas un niño con una mochila al hombro y sin experiencia en comparación. Ya en aquel entonces supe a los pocos días, luego de atravesar ese gran simbronazo que uno experimenta la primera vez que llega al país, que volvería una y otra vez a lo largo del resto de mi vida. Hoy, 13 años más tarde sigo teniendo esa misma hermosa sensación del primer viaje, la de llevar a India muy dentro mío, y a medida que pasan los años y me voy poniendo viejo, siento que India sigue creciendo dentro mío y junto conmigo con cada viaje. India es un planeta en sí mismo y es bastante cierto el hecho de que se lo ama o se lo odia, porque sea donde sea que uno esté en India, a uno le puede gustar o no, pero lo que sí es seguro es que es imposible que te sea indiferente. Yo ciertamente amo a India con devoción, es como un imán que no me deja separarme....
Andando por los caminos del mundo