ADVERTENCIA: muchos de los comentarios y opiniones que leerán a continuación podrán resultar muy ásperos, pero prometo que son el más fidedigno reflejo de la experiencia frecuentemente miserable de cruzar Etiopía en bicicleta. Dada la radical diferencia que existe entre quienes viajamos en bicicleta por este país (y de aquellos que andan por el mundo a pie),con los que viajan por medios motorizados, no me siento particularmente predispuesto a aceptar objeciones ni cuestionamientos de quienes no lo hayan atravesado de la misma manera. La región del Tigray fue el principal, y quizás el único motivo, por el cual nuestra ruta por Etiopía tuvo el doble de los kilómetros que lleva cruzar el país por la vía más corta. Pensé desde el principio, que si de todos modos debíamos sufrir Etiopía, pues entonces que al menos sea compensándolo con lo mejor que tiene para ofrecer. En mi caso, llevaba años deseando visitar esta enigmática región del mundo de prácticas religiosas milenarias...
Andando por los caminos del mundo