Finalmente, luego de 10 meses de cruzar el este de Africa llegué a Sudáfrica, la gran, y probablemente la única potencia industrial que tiene este continente, y el último país para completar esta primera etapa de la vuelta a Africa. Honestamente hablando, nunca me había llamado realmente la atención visitar este país, pero al encontrarse en el camino de esta larga travesía, tampoco era cuestión de esquivarlo. Es cierto que el que no ve, no sabe, pero hoy, luego de haber pasado dos meses en este país por el que originalmente no había tenido mucho interés, tengo la certeza de que no haber venido hubiera sido perderme de uno de los mejores regalos de viajar, porque durante toda mi estadía en Sudáfrica, me enamoré todos los días un poco más de este país y de su gente, volviéndolo indiscutiblemente, uno de mis favoritos en el mundo.
Andando por los caminos del mundo