Un mes en la capital de arena Desde un punto de vista estético, sinceramente hablando, Jartúm (Khartoum) no es la ciudad más atractiva del mundo. En términos de arquitectura es una ciudad a medio construir, de hecho ninguna construcción parece estar terminada del todo. El horizonte revela paredes de ladrillos sin revestimientos, estructuras sin terminar, paredes sin pintar y edificios públicos que se vienen abajo entre los centenares de minaretes puntiagudos de las tantas mezquitas de la ciudad. Las excepciones, como ocurre en muchos países con presidentes tiranos enquistados en el poder, son los edificios monumentales del poder militar, la policía, las casas de gobierno, embajadas y alguno que otro hotel. En términos urbanos, la ciudad está definitivamente incompleta, más allá de sus pocas arterias principales asfaltadas, las calles son de arena y las aceras no existen ni hasta en pleno centro.
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