Mi primer contacto con Angola había ocurrido hacía 5 años, en el año 2010, cuando mi jefe del estudio para el que trabajaba en Chengdu, China, me puso a cargo del proyecto de un edificio de oficinas en Luanda para un desarrollador chino allí. En ese momento no logré viajar al país para poder entender el sitio de la obra, así que me tuve que limitar a "conocer" Luanda através de las imágenes satelitáles en Google Earth. En aquellos días, lo que las imágenes mostraban, era mayormente una gran masa aglomerada de barrios pobres comprimidos y los primeros edificios altos que afloraban de la superficie. Tal era el contraste, que como arquitecto me resultaba absurdo, casi una aberración, estar diseñando un edificio acristalado de 30 pisos rodeado de una gran masa de casas de cartón. El proyecto nunca se construiría, y pasarían 5 años hasta que entrara rodando a Luanda en bicicleta y pudiera ver a esta ciudad sobre la costa del Atlántico, transformada en una especie de Miami horr...
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