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Mostrando las entradas con la etiqueta tokyo

Extravagancia a la japonesa

Durante estos 70 días en el país más tecnológicamente avanzado del planeta, hemos visto muchas cosas apabullantes. En cierto punto, luego de bastante tiempo de estar aquí, uno siente que los japoneses están más allá de todo. La realidad de este país es tan pero tan diferente a la del resto del mundo, especialmente a la del tercer mundo, que en algún punto es como un lugar de ciencia ficción. Las actividades, los problemas y las preocupaciones que ocupan la cabeza de la gente son tan radicalmente diferentes a los que me tocó ver en mi vida que a veces me siento en Disneylandia. Tokyo nunca se detiene y la vida transcurre al galope. El famoso cruce de Shibuya, que en hora pico ve pasar un promedio de 100.000 personas por hora, con su despilfarro lumínico y sus alaridos publicitarios, es el ícono que resume el paso frenético de la vida en Tokyo. En cada una de sus esquinas, cuando el semáforo está en verde para el tráfico, la gente se va acumulando como gotas en un tanque de agua, es ...

Este viaje cumple un año

Autopista al futuro Al salir de Kyoto, entramos finalmente en la recta final a Tokyo. Fue un camino por el futuro hacia el futuro. 550 km que decidimos hacer por la ruta 1, la ruta que conecta los polos industriales más grandes de Japón. Podríamos haber elegido una ruta interior con un poco más de naturaleza, pero teníamos una fecha de compromiso que cumplir en Tokyo y no nos quedaban tantos días ni tampoco tantas ganas. Japón es un país de avanzada, está un par de años delante del mundo desarrollado y a años luz del resto del planeta, pero sólo tecnológicamente. Humanamente hablando están años luz detrás de todos los países más pobres de Asia, los cuales se añoran entrañablemente con cada pisada en el pedal en este país. El respeto, la honestidad y la cordialidad son valores que abundan aquí, y es algo muy positivo, pero también abundan la indiferencia y la frialdad. Con excepción de nuestros amigos en Osaka y aquel primer insólito hombre del primer día en Fukuoka, no hemos t...