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El reino rompe cuadriceps

    Mirando un mapa de Africa, es tan sólo un puntito perdido en la inmensidad de un continente; tan pequeño que es bien fácil pasarlo por alto. Es una peca que se llama Lesotho, apodado el Reino de las Montañas y allí, como si fuera un mundo separado del mundo cual cuento de hadas, entré por su portal de entrada más alto, el paso Sani a casi 3000 m de altura. Un paso tan maravilloso como brutal y que aún así no sería más que el aperitivo perfecto, una breve introducción no más, para lo que sería una sucesión interminable de pasos escabrosos de paliza que tendría que sortear para atravesar este diminuto reino de pastores de las altas cumbres. 

Si el dinero hace falta, se pide

A veces deben suceder tragedias humanitarias como los genocidios para que ciertos países, irrelevantes ( y a veces desconocidos absolutamente) para casi la mayoría de la gente, aparezcan en el mapa de la humanidad, como es el caso de Ruanda, que de la mano de su brutal genocidio de 1994 ha entrado en la memoria de la historia para siempre. Pero hay casos en los que no importa cuánto sufrimiento ocurra, ni siquiera llegan a tener el privilegio de ser notados por un mundo que ignora lo que no le importa, como es el caso del país vecino de Ruanda. Burundi ha contado con su propio genocidio, también entre Hutus y Tutsis, seguidos por décadas de guerra civil, hambre y pobreza, pero son muy pocos los que parecen haberse enterado. La pregunta más frecuente que recibo cuando digo "Burundi" es: ¿Y eso qué es? Al país olvidado entramos luego de salir de Ruanda.

GIVE ME!

ADVERTENCIA: muchos de los comentarios y opiniones que leerán a continuación podrán resultar muy ásperos, pero prometo que son el más fidedigno reflejo de la experiencia frecuentemente miserable de cruzar Etiopía en bicicleta. Dada la radical diferencia que existe entre quienes viajamos en bicicleta por este país (y de aquellos que andan por el mundo a pie),con los que viajan por medios motorizados, no me siento particularmente predispuesto a aceptar objeciones ni cuestionamientos de quienes no lo hayan atravesado de la misma manera . En Gondar, luego de poco menos de 200 km de haber entrado en Etiopía, es donde la ruta que había planeado se separaba del camino que hacen virtualmente todos los ciclistas que pasan por aquí. Si bien esto involucraba casi duplicar la distancia que nos llevaría cruzar el país, alejándonos de las comodidades de la ruta principal, llevándonos por caminos muy duros y en mala condición, lo cierto es que la ruta del Tigray nos llevaría tambi...