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Sudán bien adentro en el corazón

    Si llegaron hasta aquí, luego de haber leido todos los relatos de Sudán, no les resultará sorpresa leer cómo me siento con respecto a este país y específicamente hacia su gente. Muchos de los que están al día con las noticias lo encontrarán confuso, al fin y al cabo prácticamente lo único que se lee sobre Sudán es malo por decir poco. Los medios, especialmente los de Estados Unidos, no hesitan en meterlos dentro de una gran bolsa de terroristas musulmanes asesinos, alimentando una campaña de odio para poder concretar eventualmente los intereses de unos pocos. Otros difunden exclusivamente sus conflictos, como la reciente  condena fallida a una mujer cristiana por abandonar el Islam, o en el pasado la crisis de Darfur. No, Sudán no es perfecto, tiene su cuota de problemas y un largo camino hacia corregirlos, como ocurre en todo el mundo.

De la capital de arena a la frontera

       Un mes en la capital de arena Desde un punto de vista estético, sinceramente hablando, Jartúm (Khartoum) no es la ciudad más atractiva del mundo. En términos de arquitectura es una ciudad a medio construir, de hecho ninguna construcción parece estar terminada del todo. El horizonte revela paredes de ladrillos sin revestimientos, estructuras sin terminar, paredes sin pintar y edificios públicos que se vienen abajo entre los centenares de minaretes puntiagudos de las tantas mezquitas de la ciudad. Las excepciones, como ocurre en muchos países con presidentes tiranos enquistados en el poder, son los edificios monumentales del poder militar, la policía, las casas de gobierno, embajadas y alguno que otro hotel. En términos urbanos, la ciudad está definitivamente incompleta, más allá de sus pocas arterias principales asfaltadas, las calles son de arena y las aceras no existen ni hasta en pleno centro. 

Por unas migajas de oro

 Mucho más que las imágenes idílicas de siluetas de camellos, andando lentamente en caravana por las onduladas dunas doradas al atardecer, el Sahara es para muchos, el lugar a dónde se viene a ganarse la vida. En este vasto inhóspito océano de arena, el calor abrasivo, la crudeza del viento y la crueldad del sol, hacen impensable que pueda ser posible encontrar un medio para ganarse el sustento. Sin embargo, desde el inicio de los tiempos, el Sahara le ha regalado a la humanidad su metal más anhelado: el oro. Ese brillo dorado que desde el antiguo Egipto hasta la China del siglo XXI ha enceguecido al mundo entero, lleva a millones de personas a movilizarse en busca de él donde quiera que se encuentre .

Sudaneses

Lo percibí desde un principio en Wadi Halfa, al caminar por sus calles de arena en aquella calurosa noche sahariana. Miraba a mi alrededor a las centenas de mercaderes que llenaban de vida el lugar, yendo y viniendo en sus impecables  gallabiyas,  y parecía como si todos fueran hermanos o al menos conocidos. Una atmósfera tan amena, tan familiar si se quiere, me era difícil de creer para un pueblo fronterizo. Era tan sólo el comienzo de dos meses de convivencia con la que probablemente es, (junto con los tibetanos claro!) la gente más maravillosa que alguna vez he conocido.

Un poco de fama

Hace unos pocos meses me entrevistaron de la revista Outdoor Exploration  户外探险 , una de las revistas de aventura más importantes de China. En su última edición ha salido finalmente la entrevista, la cual trata sobre toda la primera etapa asiática de este viaje, unos 10 países y 17.000 km y varias preguntas personales que indagan sobre los motivos que me llevaron a elegir la bicicleta como medio para viajar documentando el mundo. Las fotos son todas mías, pero lo que no imaginaba es que también saldríamos en la tapa y siendo la nota central en torno a la cual gira toda la edición del mes. Una gran sorpresa! Sé que quizás muy pocos de los que visitan este blog hablan chino, pero aquí van las imágenes de cada hoja de la entrevista.  

Sudando Sudán

Estamos haciendo la cola para comprar el pasaje de barco a Wadi Halfa, hacen 46 C a la sombra. Mientras esperamos, dos simpáticos egipcios agentes de viaje se acercan y exclaman el usual: “Welcome to Alaska”, para entablar conversación con nosotros. Nos preguntan lo habitual del viaje, de la bicicleta, de las distancias y le menciono que el calor fue bastante duro estos últimos días en Egipto. Uno pega una carcajada muy afectuosa y me dice cariñosamente: -“realmente crees que hoy hace calor?......espera a llegar a Sudán, allí hará calor, esto no es nada” - y se pasa un pañuelo para secarse la transpiración de la cara. A mí, se me estruja el estómago.

Welcome to Alaska? (Bienvenido a Alaska?)

Cuando uno llega al Nilo luego de pasar semanas en el desierto, recién ahí puede comprender completamente su relevancia histórica y actual. Es fácil de ver que sin él, la civilización egipcia seguramente no hubiera tenido la oportunidad de existir (o al menos no con tal grandeza), ni el Egipto de hoy sería siquiera posible. El Nilo genera una franja de fertilidad en pleno desierto que se extiende por miles de kilómetros y en torno a la cual gira la vida en el país. No es casualdiad entonces que la mayor cantidad de población del país se asiente en mayor o menor proximidad de sus orillas, y allí nos hayamos encontrado una vez más con el tráfico, el ruido pero también con la vida que sólo es posible gracias a él.