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Nada Nuevo

El texto que ocupaba esta entrada fue eliminado por razones de fuerza mayor a las pocas horas de ser publicado. Por una determinada sucesión de hechos que ocurrieron luego de que lo publiqué durante mi estadía en Irán, pude concluir que la policía iraní de control de tráfico en internet había detectado que lo que había escrito era políticamente sensible y lo habían censurado a nivel local (no internacional).
Esto pudo haber tenido repercusiones mucho mayores, como mi arresto y posible encarcelamiento o deportación del país. Para no correr el más mínimo riesgo decidí eliminarlo.

Lamentablemente es un texto que he perdido.
Hoy puedo darles esta explicación fuera de Irán.

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¿Por qué no escribo?

Ya finalmente instalado en Perth, Western Australia, y con cierta estabilidad, es momento de cambios. Es hora de integrar absolutamente mi web con mi blog y sumarle mucho más contenido. Historias, artículos especiales, e imágenes de más de 20 años viajando por el mundo encontrarán comunión en un solo lugar, en Español y en Inglés.  Transferiré todo el material de aquí al nuevo blog y continuaré escribiendo lo nuevo ya desde la nueva plataforma. Es hora de sumergirlos en una experiencia visual y narrativa más atrapante e intensa.

                               NO ME ABANDONEN, LA ESPERA VALDRA LA PENA.

Cuando no todo sale bien

Uno de los días más excepcionales de mi vida entera estaba llegando a su fin. Ese tipo de días que son magníficos porque ofrecen todo lo que uno se imagina pero, aún más importante,  todo lo que uno jamás hubiera podido imaginar. Cuando el mundo supera todas tus expectativas, lo que deviene es la plenitud, y en ese estado, con una sonrisa dibujada de oreja a oreja, llego al único y último pueblo selva adentro, antes de la base de WCS  hacia donde me dirijo. Tengo entendido que es aquí donde debo sellar mi pasaporte para dejar el país al día siguiente. 

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Paz al fin

Uno de los días más aterradores de mi vida, parte de algunos de los días más extremos que he experimentado viajando, ha quedado finalmente atrás. Ahora miro a mi alrededor, en mi primer día de descanso en muchísimo tiempo y la fascinación me excede. Estoy navegando el magnífico río Sangha atravesando el corazón de la selva ecuatorial de Africa central en una pequeñita lancha con motor fuera de borda. Avanzamos trazando un surco entre tres países, Congo, Camerún y República Centroafricana, dejando una raja en el agua que parece romper un espejo perfecto. Dejo que el viento, incrementado por la velocidad, acaricie mi cara y alivie el castigo del sol tropical mientras miro al cielo, respiro hondo la humedad con sabor a selva y no puedo creer lo lejos que he llegado. Estoy navegando por el medio de la selva.