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Un poco de fama


Hace unos pocos meses me entrevistaron de la revista Outdoor Exploration 户外探险, una de las revistas de aventura más importantes de China. En su última edición ha salido finalmente la entrevista, la cual trata sobre toda la primera etapa asiática de este viaje, unos 10 países y 17.000 km y varias preguntas personales que indagan sobre los motivos que me llevaron a elegir la bicicleta como medio para viajar documentando el mundo. Las fotos son todas mías, pero lo que no imaginaba es que también saldríamos en la tapa y siendo la nota central en torno a la cual gira toda la edición del mes. Una gran sorpresa! Sé que quizás muy pocos de los que visitan este blog hablan chino, pero aquí van las imágenes de cada hoja de la entrevista.  






Comentarios

  1. no ha de ser sorpresa para ti, ya que tus relatos y fotos son muy bellos .-

    felicidades y a ver que contactos salen desde la publicacion ¡¡¡¡ nunca se sabe....

    animos y buena pedaleada,.

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  2. Nico Amigotee!
    te mando un abrazo desde argentina...
    te cuento que en Foxsports ya salieron 7 capitulos de tu extraordinario viaje, y como es tanto, aun voy por tus recorridos por la selva de indonesia.... aun asi, al publico del programa De Gira por Foxsports no deja de acutivarle todo lo que haces... Espero poder seguir plasmando en el programa lo mas fielmente posible tu aventura. Te mando un abrazote gigante. Rober

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El país que no debió ser

Mi estadía en Brazzaville sería la última antes de dejar por mucho tiempo, un mundo con un mínimo nivel de confort. Es por eso que sin quererlo debí pasar tres semanas necesarias haciendo base en esta capital. No es cosa fácil, porque ya no es sorpresa para mí, que como toda capital africana no tenga nada de bonita ni nada de interesante. Allí me tuve que concentrar principalmente en sortear (y batallar) las peores burocracias de los países de esta mitad occidental de Africa, para poder seguir adelante con mi ambicioso plan para cruzar la selva ecuatorial.

Paz al fin

Uno de los días más aterradores de mi vida, parte de algunos de los días más extremos que he experimentado viajando, ha quedado finalmente atrás. Ahora miro a mi alrededor, en mi primer día de descanso en muchísimo tiempo y la fascinación me excede. Estoy navegando el magnífico río Sangha atravesando el corazón de la selva ecuatorial de Africa central en una pequeñita lancha con motor fuera de borda. Avanzamos trazando un surco entre tres países, Congo, Camerún y República Centroafricana, dejando una raja en el agua que parece romper un espejo perfecto. Dejo que el viento, incrementado por la velocidad, acaricie mi cara y alivie el castigo del sol tropical mientras miro al cielo, respiro hondo la humedad con sabor a selva y no puedo creer lo lejos que he llegado. Estoy navegando por el medio de la selva.

Atrapado en la noche

No fue el gran inconveniente de perder más de una hora valiosa de luz lo peor que me dejó el episodio desafortunado que acababa de atravesar, sino el horrible sabor amargo que me quedó adentro. Años de viajar por el mundo recibiendo una y otra vez afecto, protección y hospitalidad, especialmente en África, hacen que uno baje la guardia y sus defensas. Por eso, cuando ocasionalmente algo feo ocurre, la decepción se vuelve mucho más intensa.  

Ahora, en estas condiciones, ya efectivamente sobre el final del día, me encuentro fuera de la aldea y de vuelta en la boca de la selva. Con la luz tenue de la poca claridad restante, contemplo el camino que tengo por delante teñido ahora por losfríos azules del crepúsculo. No siento verdadera inquietud. Al fin y al cabo, los 132 km que había hecho para llegar hasta allí habían sido espléndidos y ahora me quedaban nada más que 32 km por pedalear. En ese momento, tan sólo podía suponer que el camino continuaría en la misma condición hasta la base de…