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Vida rural y trabajo duro

La salida del Himalaya hacia las tierras bajas del Terai marcó el comienzo de la inmersión en la vida rural Nepalesa. Ya lejos de las hordas de turistas que inundan el alto Himalaya, Pokhara, Kathmandu y el Terai oriental, este pequeño país queda prácticamente para uno solo, atravesando aldeas simples de gente amigable, sencilla y no obsesionada con el dinero que supuestamente tienen todos los extranjeros.

Explosión de vida

Aterrizar en Nepal luego de 71 días de esterilidad Japonesa fue como volver a nacer. Se dice que el hombre es un animal de costumbre, y a veces se requiere de un salto abrupto para darse cuenta cómo uno fue acostumbrándose, quizás sin darse cuenta, a una determinada situación de vida. Bajarse del avión en Kathmandu fue como salir de un estado de anestesia general, todos los sentidos volvieron a aflorar rápidamente y se volvieron a sentir con mayor intensidad. Fue una explosión de vida, fue como la alegría que llega con la primavera luego de un largo y oscuro invierno. Es en el contraste tan fuerte donde me di cuenta cómo tanta asepsia japonesa había de alguna manera adormecido mi espíritu, y Nepal, con su descarga de estímulos fue la inyección que haría revivir todas las emociones. 

Algunos videos del año

Mientras nos tomamos dos semanas de vacaciones en India con la visita de mi mamá, los invito a ver el siguiente compilado de videos del año que pasó, primer año de este viaje.  Video compilado de todo el año en 7+ minutos One year cycling in 7 minutes from Nicolas Marino on Vimeo . Indonesia, cruzando la jungla. Parte I  (versión re-editada de la versión extendida publicada anteriormente) 

Chau Japón!

70 días en Japón, 25 pedaleando y 45 trabajando en Tokyo fueron más que suficientes, tal vez demasiados. A diferencia de ese hermoso sentimiento de querer volver una y otra vez que me dejaron países como Mongolia o Indonesia en este año que pasó, a medida que pasaban los días en Japón más aumentaban mis ganas de irme.  Esto no significa haberlo pasado mal sino más bien no haber sentido lograr una fuerte conexión con el país y su cultura. 

Extravagancia a la japonesa

Durante estos 70 días en el país más tecnológicamente avanzado del planeta, hemos visto muchas cosas apabullantes. En cierto punto, luego de bastante tiempo de estar aquí, uno siente que los japoneses están más allá de todo. La realidad de este país es tan pero tan diferente a la del resto del mundo, especialmente a la del tercer mundo, que en algún punto es como un lugar de ciencia ficción. Las actividades, los problemas y las preocupaciones que ocupan la cabeza de la gente son tan radicalmente diferentes a los que me tocó ver en mi vida que a veces me siento en Disneylandia. Tokyo nunca se detiene y la vida transcurre al galope. El famoso cruce de Shibuya, que en hora pico ve pasar un promedio de 100.000 personas por hora, con su despilfarro lumínico y sus alaridos publicitarios, es el ícono que resume el paso frenético de la vida en Tokyo. En cada una de sus esquinas, cuando el semáforo está en verde para el tráfico, la gente se va acumulando como gotas en un tanque de agua, es ...

Este viaje cumple un año

Autopista al futuro Al salir de Kyoto, entramos finalmente en la recta final a Tokyo. Fue un camino por el futuro hacia el futuro. 550 km que decidimos hacer por la ruta 1, la ruta que conecta los polos industriales más grandes de Japón. Podríamos haber elegido una ruta interior con un poco más de naturaleza, pero teníamos una fecha de compromiso que cumplir en Tokyo y no nos quedaban tantos días ni tampoco tantas ganas. Japón es un país de avanzada, está un par de años delante del mundo desarrollado y a años luz del resto del planeta, pero sólo tecnológicamente. Humanamente hablando están años luz detrás de todos los países más pobres de Asia, los cuales se añoran entrañablemente con cada pisada en el pedal en este país. El respeto, la honestidad y la cordialidad son valores que abundan aquí, y es algo muy positivo, pero también abundan la indiferencia y la frialdad. Con excepción de nuestros amigos en Osaka y aquel primer insólito hombre del primer día en Fukuoka, no hemos t...

Entre la psicodelia urbana del futuro y la historia detrás de una vidriera

Psicodelia urbana Llegar a Honshu es entrar en el Japón más desarrollado y también el más frío humanamente hablando, es la verdadera puerta de entrada a un par de siglos más adelante, donde todos los días se cuece la tecnología más avanzada y se da rienda suelta a los delirios del consumo más extravagante. Es un contraste fortísimo teniendo en cuenta que tan sólo dos meses atrás nos encontrábamos rodando en un espacio y un tiempo que se sentían bellamente prehistóricos y ahora en uno tan futurista que creo dejaría sin palabras al mismísimo Filippo Marinetti, o bien quizás representa de manera fidedigna su visión de la ruptura con el pasado y me atrevería a decir con el presente.